Liddell / Castellucci es.

Liddell / Castellucci : Un Catafalco Codicioso

Angélica Liddell, Una costilla sobre la mesa - Padre.
Théâtre de la Colline, Paris, 7 de febrero de 2020

Traduction française bientôt.

Hace un año, casi día por día, escribí un articulo sobre Angélica Liddell, cuyo título es Angélica, Atroz, Indispensable, y en el cual analizo y ahondo ambos calificativos, atroz e indispensable, y, sobre todo: ¿Porqué considero que Liddell es, para mi, “indispensable y pensable”? – como lo escribí. También dije que solo podría ir a ver un espectáculo suyo cada dos años. Pues no: vi que presentaba una nueva obra en París y fui a verla después de un año. ¡Ya necesitaba mi dosis de Liddell!

 

El aspecto atroz de Liddell se vuelca esta vez en un impresionante réquiem, un catafalco incluso[1], a la vez ceremonioso y prosaico, tierno y grotesco, fino y obsceno, dedicado a la muerte de su padre. En el programa escribe que enterró a su padre y a su madre en un intervalo de tres meses. A su madre le dedica un espectáculo en paralelo, que no he visto. Ambos llevan como título Una costilla sobre la mesa, a la que le añade, simplemente: Padre, y Madre. Supongo que la costilla es la costilla de la biblia; me había olvidado de ese episodio, quizás porque es despeluznantemente patriarcal (en la biblia no era la costilla del padre, sino la del marido putativo, Adán. ¡Peor!) La biblia dice claramente que la mujer (la hija?) sale de la costilla del marido (del padre?)

El espectáculo dura dos horas y media, y es un monumento funerario teatral colosal y conmovedor en el que Liddell hace una de las catarsis mas multitudinarias que he visto. Incluye todo, o casi, de lo que se puede incluir en el luto de un padre – y sobre todo, como es costumbre con ella – arrebata el lado oscuro, atroz, de su relación con él y con el abismo de la muerte (o sea con el dios padre). Los cambios – yo diría “las conversiones” (como se llamaron originalmente los episodios de la histeria) de este espectáculo son vertiginosos. ¿Cuánta furia podrá seguir sacando esta mujer? El pozo de su inspiración negra, atrox, parece inagotable.

Pero en esta obra hay algo que me intrigó demasiado: ¿Qué diablos hace Romeo Castellucci en este entierro exorcista, en el sepelio de su padre por Angélica Liddell? En el artículo anterior de hace un año escribí varios párrafos sobre el paralelismo entre Angélica Liddell y Romeo Castellucci. Me refería sobre todo al hecho de que Castellucci había basado el conato de un previo espectáculo en la novela de Nathaniel Hawthorne, La Letra Escarlata. Después de presentarla en Rennes, Castellucci abandonó la obra, y anuló su presentación en el festival de Avignon, pocas semanas antes del estreno, ¡nada menos! Esto fue en 2011 / 2012, y la obra se titulaba Le Voile Noir du Pasteur (El Velo Negro del Pastor), refiriéndose al velo negro, en el magnífico culebrón puritano de Hawthorne, con el cual el pastor Dimmesdale, amante escondido de la muy joven Hester, y padre secreto de su hija Pearl, se cubre el rostro al seguir oficiando en los cultos en Salem (Massachusetts). Estamos en el corazón retorcido del puritanismo americano. Liddell alude en su obra a Sacher Masoch y sobre todo a los comentarios

Democracy in America, Romeo Castellucci

filosóficos de Deleuze sobre el masoquismo masculino. Castellucci volvió al tema del masoquismo puritano en otra obra reciente, Democracia en América, donde logró la escena mas admirable que le conozco, en la que la esposa, que vendió a su hija a una vieja india (bruja?) para que no se muera de hambre, entra en una posesión diabólica y blasfemita contra Dios (se convirtió, en cierto sentido, en Angélica Atrox.)

A picture shows Sergio Scarlatella (L) and Gianni Plazzi (R) performing during a rehearsal of the play « Sur le concept du visage du fils de Dieu » (On the concept of the face of the son of God) by Italian director Romeo Castellucci on July 19, 2011 in Avignon, southeastern France as part of the 65th Avignon Theater Festival. Christian fundamentalists who try to disrupt the showing of the controversial play « On the concept of the face of the son of God » have been arrested on October 26, 2011 in front of the Theatre de la Ville in Paris. Previously showcased at a festival in Avignon in southern France, Castelluci’s work sees a son care and clean up after his incontinent father beneath a giant portrait of Jesus. AFP PHOTO / ANNE-CHRISTINE POUJOULAT

Liddell usó el titulo de Hawthorne en su versión original: La Letra Escarlata. Pero esta vez, en Una costilla sobre la mesa – Padre, no se trata solo de paralelos con Castellucci; la obra esta embebida de referencias a las obras de Castellucci. Las mas flagrantes están en la última escena, con el uso del gigantesco retrato de la Virgen María que el actor (excelente) besa en la boca, exactamente como Castellucci lo hizo con el Cristo de Antonello da Messina. Toda la escena alude a Castellucci; el decorado es el mismo y, sobre todo, el tema es el mismo: el padre senil e incontinente, que defeca, y el hijo (la hija) tiene que limpiarle el trasero embarrándose de excremento.

El rostro de Cristo cubierto por los escrementos del padre. Romeo Castellucci.

Esta fue la escena que provocó la violencia de los integristas católicos que interrumpieron el estreno de Sobre el concepto del rostro del hijo de Dios, de Castellucci en París. El retrato de Cristo se cubría de mierda pero la intención de Castellucci no tenia nada de blasfemia. Por el contrario, diría: humanidad. Una amiga se puso a discutir con los fanáticos y les pregunto: “¿Dios no se hizo hombre? Es mas que probable que Cristo se cagó en la cruz…” Cuando fuimos a ver la obra, había unos 200 agentes anti-disturbios armados filtrando la entrada. Liddell convierte e invierte muchos de los motivos, pero, el dialogo artístico que propone con, o sobre Castellucci es inmenso, se convierte en su referencia principal – aunque, que yo sepa, no lo menciona en su programa (quizás lo hace en su libro sobre la obra).

Con una artista como Liddell no se puede hablar de plagio. Los hay, y a mucho niveles formales y técnicos, pero la cosa claramente quiere ir mas allá. Tampoco es asunto de la ‘vulgaridad’ de Liddell contra la ‘elegancia’ de Castellucci, (incluso técnicamente: luces, música, micrófonos por todos lados, etc.) – contrapunto que menciono en mi primer artículo, y que se podría ampliar analíticamente. La verdad es que nunca he visto una tal ‘imitación’ en el arte. Y me sorprende aun más tratándose de la muerte del padre (¡la que armaría Freud!) O, las cinco mujeres gordísimas del coro, que tienen su antecedente en la obra mas fuerte que he visto de Castellucci, la primera – y que logramos invitar al Festival Mito y Teatro de 1991. Era su Gilgamesh (y, de ahí, se lanzó la carrera internacional de Castellucci.) La mujer representaba la figura de Inana, de diosa

Venus de Willendorf

madre, como una Venus de Willendorf. (¡El escándalo que provocó entre las feministas!: la mujer mole, desnuda, sobre la cual caía agua y barro y ¡que no se movió durante toda la representación!) La utilizó en varios espectáculos después – magnífica actriz. O, el coche ambulancia que desciende del cielo, clara referencia a los dos coches que cayeron sobre el escenario (con toda violencia) en la versión #6 París de su ciclo Tragedia Endogonidia. Esta variante sobre Castellucci, por ejemplo, sí se podría ver como una crítica a la violencia masculina. La dulce y suave ambulancia ‘angelical’ que baja del cielo para llevarse a su papá. Pero me parece simplista como argumento. La cosa es bastante mas compleja – y tiene mas complejos. Y así hay muchos mas ejemplos. Y muchas escenas más que no tienen nada que ver con Castellucci…

La virgen de Angelica Liddell

¿Qué conclusión sacar? Pues, acabo por decir que hay monologo dialógico de genio en la hermana menor. Ambos ya han sido galardonados juntos: él ganó el León de Oro en la Bienal de Teatro de Venecia de 2013, ella el de plata. Que haya delincuencia en Angélica Liddell, no lo dudo: es creativa, siendo escabrosa. (Uno de mis motos favoritos es: “Las reglas están hechas para confirmar las excepciones”.) El arte contemporáneo tiene un mecanismo inherente iconoclasta; quizás la cosa cambie un día. Para mi, hay genio inquisitivo y creativo en Angélica Liddell, y me gusta (una vez al año, claramente). Además, esta obra constituye un homenaje a Romeo; dudo mucho que lo tome mal; no es puritano, aunque tenga genes, como todo italiano del norte, de Savonarola; ella los tiene de la Inquisición, y de las brujas que ardieron. Diría: desborda de codicia, o, como dijo uno de mis maestros, Rafael López-Pedraza: para los griegos la envidia no era solo un pecado, era sobre todo un acicate.

Nota sonora.

Hay un elemento chillón en las amplificaciones sonoras y vocales de la obra de Liddell, con mucho uso punk-gregoriano de la música, y mucho volumen melodramático. Castellucci trabaja en colaboración con el compositor y músico Scott Gibbons y el resultado sonoro es finísimo en su presencia y sugestividad, o, como lo pone un crítico en The Wire: “Gibbons’ tendency to understatement is extraordinary” (La tendencia de Gibbons a subestimar es extraordinaria.) Lo cual no excluye sacudones sonoros. En la obra mencionada de Castellucci, Democracia en América, el uso de micrófonos (combinado con el uso de velos, luces y sutiles neblinas) es para mi lo mejor que se ha hecho en teatro – y eso que hoy en día estamos en la era Netflix – o sea un teatro súper-equipado y que muchas veces imita los efectos sonoros del cine.

Hay vínculos complejos entre la obra y presencia escénica de Liddell y la ultima obra que he dirigido: Aka… Kraka, aunque las dimensiones de intimismo son opuestas. Aka… Kraka es una obra autobiográfica escrita y montada con la cantante lírica Anne Ostergaard – en base a su confrontación con un cáncer de mama. Sin amplificación y para dimensiones sonoras de concierto de cámara. En un reciente ARTICULO describo sobre todo los mecanismos artísticos de contrapunto musical – generalmente anti-enfáticos. La monumentalidad oratorial – las obras de Liddell son oratorios, y tienen, para mi, un elemento enanteodrómico: son una vacuna necesaria con un virus antípoda.


[1] ¿Porqué catafalco? Referencia a un articulo sobre el libro que califico de ‘tóxico’ de Peter Kingsley : Catafalque : Carl Jung and the End of Humanity. VER ARTÍCULO.

 

Une réflexion sur “Liddell / Castellucci es.

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